Pocas cosas angustian tanto como un bebé que llora sin consuelo por los cólicos. El masaje infantil no es una solución mágica, pero muchas familias notan que ayuda a calmar al bebé, a que expulse los gases y a que duerma mejor.
Por qué puede ayudar
El intestino del bebé todavía está madurando. Los movimientos suaves sobre la barriga, siempre en el sentido de las agujas del reloj —el sentido en el que avanza el intestino—, favorecen que los gases avancen. Y el contacto cálido le da seguridad y le ayuda a relajarse.
El momento adecuado
- Con el bebé despierto, tranquilo y receptivo.
- No justo después de comer: espera un rato para evitar que regurgite.
- En un lugar cálido, sin corrientes, con poca luz y poco ruido.
Los movimientos básicos
- Manos quietas y cálidas sobre la barriga unos segundos, para que el bebé se acostumbre.
- Círculos lentos alrededor del ombligo, en el sentido de las agujas del reloj.
- Llevar las rodillas suavemente hacia la barriga y soltar.
- Caricias largas en piernas y espalda para terminar.
Siempre con presión muy suave y, si se usa aceite, uno vegetal sin perfume.
Cuándo no hacerlo
- Si el bebé tiene fiebre o está enfermo.
- Sobre el ombligo si aún no ha cicatrizado.
- En la zona de una vacuna reciente.
- Si el bebé llora, se agita o se gira: se para.
Y consulta al pediatra si el llanto es muy intenso, hay vómitos, fiebre, sangre en las heces o el bebé no gana peso. Para bebés que nacieron antes de tiempo existe un enfoque aún más delicado: el masaje para bebés prematuros.
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